Dicen que las segundas partes nunca son buenas y mi segunda experiencia en esta maratón parecía que el guión y el resultado estaba mas que escrito.Para empezar diré que si en mi primera participación, (hace tres años) al ser la primera maratón de montaña pequé de falta de experiencia y los últimos 20 kilómetros me las deseé para poder acabar. Tres años después de esta prueba, varios factores hicieron que las cosas ocurrieran de una manera diferente pero no con mejores resultados.
Para empezar diré que apuntarse a principios de noviembre para correr a mitad de diciembre es peligroso ya que:
- La falta de eventos deportivos en esta parte del año hace que uno esté buscando en el calendario cualquier tipo de carreras para poder apaciguar las ansías de correr.
- Estamos a principios de noviembre y nos encontramos con un estado de forma más que aceptable. Resultado en mi caso de la preparación del campeonato gallego de carreras de montaña (principios de septiembre). Por lo que la idea de correr una maratón no es tan descabellada.
- A principios de noviembre aún estamos con unas condiciones climatológicas otoñales y aún apetece y se puede subir a entrenar a la montaña.
Este año si por algo se ha caracterizado el mes de noviembre ha sido por el mal tiempo y por la nieve, si a esto le sumamos:
Las pocas ganas de entrenar (no hay que olvidar que estamos fuera de temporada).
Los entrenamientos de fuerza en el gimnasio.
La imposibilidad de subir a entrenar a la montaña y la falta de kilómetros en las piernas. Hace que uno el día de la competición se pregunte. ¿Que coño hago aquí?
De la carrera en sí comentar:
El buen tiempo que tuvimos durante toda la competición.
De la buena organización de la carrera, aunque el precio me parece bastante abusivo (30/35 €). Se echan de menos las charlas técnicas como ha ocurrido en otras ediciones y sobre todo la falta de coca-cola en los avituallamientos.
De mi participación destacar:
Empecé con un ritmo vivo hasta el kilómetro 10 pero a partir de este punto me di cuenta que tal como estaba me debía olvidar de marcas y de posiciones y disfrutar de la carrera.
La subida al Pico Espadán se caracterizó por amagos de contracturas en los cuadriceps que se materializaron en la cumbre (Km 23). A partir de aquí al ser un bajada continua puse el motor diesel a funcionar con el ritmo trotón y ya daba igual que quedarán 20 o 40 kilómetros.

Al final acabé con éxito la XI maratón de Espadán con un tiempo de 4:41:34.
Lo "mejor" de todo fue sin duda, llegar a meta descansar 15 minutos, coger el coche y conducir hasta Cartagena durante 3 horas y media.
1 comentario:
Feliz Año 2009, que venga cargadito de carreras y corredurías.
Publicar un comentario