
Creo que todo el mundo que haya corrido alguna vez una maratón, no puede dejar de recordar con gran cariño y de una manera muy especial la primera vez que se enfrenta a una de ellas. En mi caso tengo gran recuerdo de dos. La primera: la maratón de Madrid, era la primera vez que me enfrentaba a los temibles 42 kilometros y mi falta de experiencia me obligó a abandonar en el kilometro 38, nunca más se me olvidará la obligatoria necesidad de hidratarse y sobre todo a seguir a raja tabla, los tiempos de paso que llevas marcados, ya que las sensaciones de fuerza y de invencibilidad que ocurren alrededor de la media maratón no son mas que meras ilusiones y que los excesos en las maratones, se pagan.

La segunda maratón y la más especial, fue la maratón de Espadán, mi bautismo de corredor de montaña. Echando la vista atrás, no dejo de pensar que ingenuo te hace la inexperiencia y como un entrenamiento de asfalto te límita en un terreno tan duro y tan específico como es el de montaña. Solo decir que al hacer cumbre en el pico Espadán (kilometro 25) estaba solo a 3 minutos del grupo de cabeza, de ahí en adelante, solo puedo dar gracias de que los kilometros que me quedaban a excepción de la última subida al pueblo, fueran cuesta abajo, ya que mis últimos 10 kilometros fueron un verdadero suplicio.
Recuerdos: La emoción de la meta. Belén esperandome y dándome ánimos para poder acabar la carrera. La imposibilidad de poder correr y la entrada a la meta andando con una gran sensación de impotencia.
Al final quedé en el puesto 33, con un tiempo de 4h 21m, a 45 minutos del primer clasificado.
1 comentario:
No te quejes Crespín de tu primera experiencia maratoniana porque siempre hay tiempo para vovler a intentarlo y acabarlo.
El domingo nos espera buen día, parece que medio cubierto y con unas temperaturas de 20-6, a correr y a andar.
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