lunes, 26 de mayo de 2008

ULTRAREFLEXIONES I

Todo el mundo se puede dar cuenta que el mundo de las carreras de montañas en los últimos años ha experimentado un boom espectacular en todos los niveles.
A nivel competitivo se puede observar que no hace mucho tiempo existían muy pocas carreras, y en casi todas predominaba una mínima o mediana participación, siendo esta la tónica general a excepción de un par de lugares con gran renombre . Pero esta situación, ha sufrido un cambio radical que a muy pocos ha dejado indiferente.
Actualmente existe una proliferación de este tipo de eventos por gran parte de nuestro territorio, no solo en comunidades como el País Vasco y Cataluña (regiones con una gran tradición dentro del mundo del montañismo) sino que muchas comunidades del Levante, del Centro de la península y de las Islas acogen una gran parte de ellas y la cosa parece que de momento no tiene fin. Tampoco hay que olvidar que el cartel de no hay entradas se ha colgado en gran parte de ellas.
Esto ha obligado a que mucho de los participantes no solo deban poseer una buena preparación física para afrontar este tipo de retos, sino que tengan que andarse con ojo y sobre todo con prisa a la hora de adquirir sus dorsales en las competiciones que quieran participar. Uno de sus máximos exponentes aunque, no en nuestro país, se vivió el año pasado a la hora de realizar las inscripciones en el Ultra Trail du Mont Blanc, (se abrieron las inscripciones el 10 de enero a las 8:00 y cuatro horas después no quedaban dorsales). Situación que nos puede dar una idea de lo que en un futuro no muy lejano puede pasar en muchas carreras de no tanta importancia internacional, puesto que no hay que olvidar que los parajes donde se desarrollan este tipo de eventos, a diferencia de las que se realizan en el medio urbano no pueden albergar un gran número de participantes ya que las características del entorno casi siempre encuadradadas dentro de un medio natural protegido, sujetos a estrictas normas medioambientales, todo esto agravado con la característica de que este tipo de eventos discurren en senderos que no permiten el paso de una gran cantidad de corredores y finalmente que las organizaciones de estos eventos están sujetos a una logística límitada por las características del terreno, hacen que no puedan albergar a un gran número de participantes.
Esperemos que por estos motivos y por muchos más se implante y se siga implantando una filosofía en la que se deben restringir lo mas posible el número de inscripciones. Predominando por tanto un espíritu basado en la armonía con la naturaleza y acorde con el paraje donde se va a desarrollar la prueba en decrimento de la tendencia hacia la masificación y que es propia de las competiciones de carácter urbano. Por lo que sólamente puedo desear:
¡FELIZ CAZA DEL DORSAL!

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