
Acostumbrado a otro tipo de carreras, a una semana de haber acabado esta prueba, no se si esta competición me ha gustado o no.
Me explico, en una carrera de montaña la orografía del terreno te lleva a soportar unos continuos cambios de ritmo, caracterizados por velocidades muy lentas en las ascensiones, ya que casi nadie puede ir muy rápido en desniveles muy pronunciados con terrenos pocos aptos para las carreras, y con bajadas rápidas, eso sí, para aquellos que estén entrenados o para aquellos que no teman demasiado por su vida. Todo esto supone un gran esfuerzo físico que la mayoría de las veces acaba provocando que el cuerpo sufra más de lo que teníamos pensado y que la palabra retirada pase de ser una idea casi constante en la cabeza a ser la única manera de poder llegar a la meta. Con lo que la mayoría de ocasiones en este tipo de eventos, el único objetivo que nos planteamos sea llegar a la meta.
Por lo tanto los 101 km de Ronda me han sorprendido bastante, puesto que la escasa presencia de cuestas a excepción de tres ubicadas en los kilometros 30, 80 y 95 y la falta de un calor asfixiante propio de otras edicciones, hicieron que el ritmo de carrera fuera notoriamente alto, no hay que olvidar que el primer atleta tardó en llegar a la meta 8h 05´, y un gran número de corredores se encuadraron en tiempos que rondaban las 9 y 10 horas.
Así que a pesar de la falta de kilometraje en los entrenamientos previos a la carrera, puesto que la tirada mas larga que realicé fue alguna sesión de 31 kilometros a ritmos que rondaban los 5´-5´15" el kilometro, pero completado con 5 sesiones semanales de 17 kilometros a ritmos de 4´40" por Doniños, una zona que se puede considerar dura ya que alterna arenales con monte bajo, ayudaron a compensar la falta de kilometraje en las piernas y me lancé a la carrera.
La falta de desniveles y las grandes rectas propias mas bién de un paisaje castellano, hicieron que el kilometro 50 lo pasara en 5h 05´ y que hasta el kilometro 70 discurriera sin ningún sobresalto a partir de ahí tuve que tener cuidado en hidratarme bien ya que un amago de pájara debido a falta de sales y de alimentos casi me juega una mala pasada.
Gran parte de los últimos 20 kilometros los tuve que hacer andando, ya que las dos grandes ascensiones de la prueba discurren en este tramo y es donde el cansacio ya hace mella.
Como curiosidad, iba demasiado preparado en cuanto a materiales ya que la mochila la llevaba cargada con gran número de artículos que debido a la buena organización y avituallamientos no me hicieron falta.
http://www.lalegion101.es/
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